viernes, 10 de diciembre de 2010

Recuerdo el último día que dije adiós a mi antiguo blog. Era Navidad. Desde entonces, no he vuelto a escribir sobre mi, sobre lo que me gusta y lo que no. Ahora solo escribo cartas al director, críticas de cine y editoriales con el fin de conseguir la aprobación de la profesora en la Universidad. Qué triste. Quizá todos actuemos con ese único fin: ser "correctos" para conseguir una recompensa "correcta".
Pero entonces descubrí Facebook. Esa potente red social en donde todo es posible. Compartes opiniones con gente que piensa como tú o, al menos, parecido. ¿Y qué hay de positivo en eso? al fin y al cabo ellos ya están "en el camino". El filósofo griego Aristóteles llegó a afirmar que existía la misma diferencia entre un sabio y un ignorante que entre un hombre vivo y un cadáver. Y no le faltaba razón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario